Animal Político. 29 mayo, 2012. Por: Mónica Maorenzic Benedito, Editora de publicaciones.
Se trata de arrancar, nunca se regaló la libertad. Víctor Manuel: Marcelino
Para algunas, parecería que al despertar los derechos ya estaban allí. Para otras —las más, desafortunadamente—, todavía hay muchos obstáculos que superar para alcanzar la igualdad, la justicia, el bienestar.
Ciudadanía, voto, acceso a la educación, independencia laboral y económica, autonomía de conciencia, autodeterminación reproductiva, acceso a anticonceptivos, divorcio… Las mujeres han tenido que organizarse y luchar para lograr el reconocimiento de cada uno de sus derechos. Ello impone un deber de memoria y perspectiva, de no dar por sentado que porque algunas ejercemos nuestra libertad y gozamos de garantías, es una realidad cotidiana para todas.
GIRE cumplió en abril veinte años de trabajo por los derechos reproductivos de todas las mujeres en México, y no ha querido sólo festejarlos sino también conmemorarlos, recordar lo que la lucha ha implicado, reconocer los logros y renovar el compromiso. Así surgió 20 años por todas las mujeres, una publicación diferente a aquellas en las que normalmente distribuimos información. Con la colaboración y complicidad del equipo que hace la revista Gatopardo, armamos un proyecto lúdico en torno a una extraña cábala: 40, 20, 5.
En obvia referencia a las dos décadas que celebramos, convocamos a veinte personas para que compartieran sus experiencias y convicciones en torno a “nuestro” tema. Mucha gente nos ha acompañado y antecedido, hubiéramos querido incluir en el libro varias decenas más de entrevistas, a tanta gente que ha colaborado en la construcción de la libertad de decidir sobre el propio cuerpo. Logramos un botón de muestra diverso y plural, coinciden en las páginas del libro gente de la política, la academia, la ciencia, las artes, los medios. Cinco periodistas se sumaron a esta variedad de voces y encausaron un diálogo fluido que permite reconstruir la historia social a partir del recuerdo personal.
Encargada de retratar a cada entrevistado, Phoebe Theodora les propuso una idea provocadora: fotografiarse con los hombros descubiertos, despojarse de las investiduras. Desde luego, quien así lo quiso conservó su traje, no podía ser de otra manera. Felizmente —contra todo pronóstico— la mayoría aceptó la propuesta.
Sin proponérnoslo, los detalles se van engarzando de una entrevista a otra hasta lograr el panorama general de una verdad compartida. Así, sin camisa y sin tapujos, las y los entrevistados nos permiten enteramos de la anécdota familiar, del miedo superado, de la decisión difícil, del costo político, de la necesidad, de la solidaridad… esas pequeñas cosas que devora el tiempo si no hacemos la tarea de resignificarlas como parte de una historia más amplia.
Las entrevistas se complementan con un recuento gráfico en el que se vislumbran cuarenta momentos importantes del movimiento por la maternidad libre. El número refiere a los años que han pasado desde que —a principios de la década de los setenta—un resurgimiento del feminismo en México, cuestionó el estereotipo que equipara mujer con madre, defendió el derecho de cada una a decidir tener hijos o no y exigió servicios legales y seguros de interrupción del embarazo. Con ese punto de partida, las imágenes de marchas, manifestaciones, carteles, conferencias internacionales, votaciones legislativas, nos van enseñando el camino que hubo que recorrer hasta lograr la despenalización del aborto en la ciudad de México, hace cinco años, a los cuales aludimos con los cinco ensayos breves que inauguran el libro.
Se dice fácil, las mujeres en el DF tienen la libertad de decidir si desean ser o no madres y cuándo. Parece fácil, los hospitales públicos en esta ciudad practican procedimientos de interrupción del embarazo, de manera segura y gratuita. Pero detrás de este derecho que cada vez más mujeres ejercen de manera libre y autónoma, detrás de esa seguridad que invade al acudir a un recurso legal y al recibir un servicio de calidad, hay décadas de lucha, de reflexiones que permitieron enmarcar el derecho a la salud sexual y reproductiva en el contexto de los derechos humanos, de filigrana legislativa, de voluntades políticas, de inversión de recursos, de compromiso profesional, de ejercicio de la ciudadanía, de construcción democrática.
Con todo, hoy por hoy, no todas las mujeres en México tienen los mismos derechos, tampoco las leyes van siempre acompañadas de mecanismos que las hagan efectivas. 20 años por todas las mujeres es una invitación a conocer, a opinar, a involucrarse en la medida de las propias posibilidades y ganas.
Recordemos pues, celebremos un instante y continuemos el trabajo, hasta que la vida empiece siempre en el deseo y pueda crecer con dignidad, para todas y todos.